domingo, 2 de enero de 2011

Niebla de Enero

Después de los excesos y el merecido reposo toca volver a la cruda realidad y ponerse las pilas. Pero antes de nada, dejo un artículo de Juan José Millás que he leído esta mañana en el País semanal,  unas palabras que nos dejen un sabor optimista, para que cuando lleguen los momentos difíciles no se nos hunda el barco y nosotros con él.



Y sin duda, la mejor forma de empezar el año es con un poema, que ni dé ilusiones ni las quite.


Hasta mañana

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte, que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me digan cuando me despierte.

                                                                      Mario Benedetti